BIZCOCHO DE LIMÓN { Lemon Drizzle Cake}

Un bizcocho
ligero en textura y con un aroma y sabor intenso a limón. 
Está
haciendo mucho calor pero no pude resistirme a comer un buen bizcocho en el
desayuno, total  ya se que lo mio con los
bizcochos ha pasado a ser dependencia pura y dura,  no me resisto y horneo
aunque haga calor, es el precio de comer bizcocho casero cuando en la calle
rondan los 30 graditos. Eso sí, luego lo comes con una bola de helado de nata encima y…..
¡estás perdida!
El helado de nata a
este bizcocho le va de cine,  neutraliza la acidez que le aporta el sirope.  Pruébalo de este modo y piérdete conmigo 😉

Ingredientes para
el bizcocho:Molde de plum cake de 24 cm
·       
175 grs. de mantequilla a temperatura ambiente. Mas un
poquito más para engrasar el molde.
·       
175 grs. de azúcar
·       
3 huevos XL
·       
175 grs. de harina con levadura (Bizcochona)
·       
la piel rallada fina de 2 limones
·       
el zumo de ½ limón
Ingredientes para
el sirope
·       
100 grs. de azúcar
·       
el zumo de 2 limones


Elaboración:
Precalentamos el
horno a 180ºC
En un bol ponemos
la mantequilla a temperatura ambiente y el azúcar. Con una cuchara de madera o
las varillas de la batidora trabajamos hasta que la mezcla sea pálida y
esponjosa.
Añadimos los
huevos, de uno en uno batiendo bien cada vez.
Tamizamos la
harina y añadimos la ralladura y el zumo del limón. Con una cuchara removemos
suavemente hasta incorporar totalmente los ingredientes.
Vertemos la
mezcla en el molde y alisamos con el dorso de una cuchara
Cocemos el bizcocho
en el horno con calor solo abajo durante unos 25-30 minutos, hasta que suba y
tome un bonito color dorado.
Comprobamos el
punto de cocción con una brocheta, esta tiene que salir limpia.
Mientras de cuece
el bizcocho preparamos
el sirope
Mezclamos el
azúcar y el zumo de limón en un cacito al fuego, movemos para que el azúcar se
disuelva, dejamos cocinar hasta que comience a espesar. Retiramos del fuego y
reservamos.
Sacamos el
bizcocho del horno. Lo pasamos a una rejilla, dentro del molde y pinchamos con
la brocheta 12 o 15 agujeros por todo el bizcocho.
Vertemos el
sirope caliente, (si se ha enfriado, lo calentamos) por todo el bizcocho y
dejamos que se enfríe totalmente antes de desmoldarlo.

Podemos
cambiar

 

  •  El zumo de
    los limones y la piel rallada de limón por naranja. Pon tan sólo la piel y el
    zumo de una naranja
  • Si no
    quieres o no tienes harina Bizcochona, cámbiala por harina de repostería a la
    que le incorporas 1 cucharadita de levadura tipo Royal.
Fuente: Pasteles Vintage. Jane Brocket. Ed. Juventud

CONEJO AL AJILLO

Cuando
era pequeña, algunas noches de verano, recuerdo ir a un bar que tenía una
terraza inmensa, donde la especialidad era el conejo al ajillo. A mis hermanos
no les hacía mucha gracia y para ellos pedían calamares fritos,
croquetas,….pero yo me arrimaba a la fuente de conejo y disfrutaba como sólo al
que le gusta el conejo al ajillo lo sabe.
Me
acuerdo como el aceite me chorreaba la mano abajo hasta llegar hasta al codo  y chuparme de los dedos hasta el codo ¡con un
gustazo! (ya apuntaba maneras la nena, porque no debía de tener más de 5 o 6
años), luego coger un trocito de pan y mojarlo en el aceite y llevarte en la
pringa un ajo caramelizado ¡uf, salivando estoy al recordarlo!
Debe
de ser por eso que me gusta prepararlo en verano y acompañarlo de un buen tinto
o de una buena sangría, que era con lo que lo acompañan los adultos en aquellos
tiempos.
Como
los ajos están tan buenos o más que el conejo, mis conejos van con un par de
cabezas de ajos, que haya bastantes porque luego nos peleamos por ellos, además
si se llama Conejo al Ajillo, pues ¡toma ajo
conejo!
Así  es como lo preparamos en casa

Ingredientes
·       
1 conejo de 1 kilo aprox.
·       
2 cabeza de ajos
·       
150 ml. de AOVE
·       
50 ml. de coñac
·       
250 ml. de vino blanco
·       
1 ramita de tomillo
·       
sal

Elaboración:
Comenzamos por
trocear el conejo, si nos resulta más cómodo podemos pedirle al carnicero que
lo haga él.
Salamos todas las
piezas de carne y reservamos.
Desgranamos las
cabezas de ajos y sin quitarles la piel hacemos un corte a lo largo, sin llegar
a partirlo por la mitad a cada diente de ajo, o le damos un golpe para que se
abra.
En una sartén
calentamos a fuego bajo el aceite de oliva virgen extra y agregamos los dientes
de ajo, cuando comiencen a dorarse los sacamos a un plato y los reservamos.
En el mismo
aceite doramos las tajadas de conejo, que esté bien dorado por los dos lados.
Añadimos  el tomillo y movemos para repartirlo por el
guiso
Agregamos el
coñac y movemos bien, dejamos cocinar durante 1 minuto. Regamos con el vino y
tapamos para que la carne se guise con el vino. (el tiempo va a depender de lo
tierno que sea el conejo).
Debe quedar la
carne tierna y como salsa el aceite, el vino se habrá consumido en la cocción
de la carne.
Antes de que todo
el vino desaparezca agregamos los dientes de ajo que habíamos reservado, de
este modo quedaran tiernos, como mantequilla al cocer con la salsa. Movemos
para repartirlos por todo el guiso y dejamos que termine de cocinarse el
conejo.
Retiramos del fuego
y servimos con un vino tinto, o una sangría bien fresquita y buen pan para
mojar en el aceite.

QUICHE DE ACELGAS Y QUESO DE CABRA

                  Hoy llenamos Ventanas Verdes de…. ¡tartas saladas!
            Mira que gustan este tipo de
elaboraciones, a mí desde luego me encantan. Son fáciles de hacer,
superversátiles, te permiten “deshacerte honrosamente” de algunas verduras que  empiezan a mustiarse en la nevera, y
acompañadas de una ensalada y una cerveza bien fresquita te apañan una comida o
una cena, o unas tapas con amigos. Todo lo que le veo son ventajas.
            Si abres mi nevera vas a encontrar
casi con toda seguridad dos ingredientes: acelgas y queso de cabra, me gustan muchísimo,
por eso no es ninguna sorpresa que prepare una tarta con ellos.
            Al final de la receta hay una serie
de cambios que puedes realizar, aunque seguro que a ti se te ocurren muchos
más, ¡pues ya estas tardando en contármelos!
            Ahora voy a ver que se ha cocinado
en las cocinas de Ventanas Verdes, ¿te vienes?
Ingredientes
Para la
pasta de queso:
(Adaptada de
la pasta de queso del libro mis recetas caseras de Mary McCartney)
·       
125 grs. de mantequilla a temperatura ambiente
·       
125 grs. de queso crema
·       
200 grs. de harina de espelta
·       
½ cucharadita de sal
·       
½ cucharadita de pimienta negra recién molida
Para el
relleno:
·       
400 grs. de acelgas
·       
100 grs. de cebolla dulce
·       
50 ml. de AOVE
·       
2 huevos de gallina XL
·       
100 ml. de nata vegetal
·       
100 ml. de leche de vaca o vegetal
·       
100 grs. de queso de cabra, rulo
·       
1 cucharadita de sal
·       
½ cucharadita de pimienta negra recién molida
·       
½ cucharadita de nuez moscada
Elaboración:
            Para
hacer la pasta
, dejamos el queso y la mantequilla a temperatura ambiente.
En un cuenco
mezclamos la mantequilla y el queso mezclando con una cuchara o tenedor,
agregamos poco a poco la harina y amasamos, solo hasta unir bien todos los
ingredientes.
            Formamos una bola, envolvemos en
film y dejamos reposar durante 30 minutos en la nevera.
Para el relleno:
            Limpiamos las acelgas retirando las
hebras, las lavamos y picamos en tiras de 1 cm. de grosor aproximadamente.
            En una cazuela con 2 litros de agua
y una cuchara sopera de sal cocemos las acelgas hasta que al pincharlas con un
tenedor o probarlas las encontremos blandas. Retiramos la olla del fuego, y
sobre el fregadero volcamos las acelgas sobre un escurridor, presionamos con
una cuchara de palo para retirar la mayor parte de agua posible.
            Pelamos y picamos la cebolla en
brunoise.
            En una sartén calentamos el aceite
de oliva y doramos la cebolla.
            Cuando la cebolla esté dorada
añadimos las acelgas, rehogamos un par de minutos y retiramos del fuego.
            En un bol batimos los huevos, la nata
y la leche, salpimentamos y agregamos un poquito de nuez moscada, agregamos las
acelgas y la cebolla y mezclamos bien. Reservamos.
            Precalentamos el horno a 180ºC
            Sacamos la masa de la nevera y sobre
la mesa de trabajo la extendemos con el rodillo, podemos hacerlo entre poniendo
la masa entre dos láminas de papel de hornear, así es más fácil
            Pintamos el molde donde vamos a
hacer la tarta con mantequilla o aceite de oliva y forramos con la masa de
queso, cubrimos con el relleno de acelgas y repartimos unas rodajas de queso de cabra.
            Horneamos a 180 durante 30 minutos
con calor abajo y 5 minutos con el grill para que se dore por arriba. Pinchamos
para comprobar que la tarta está cuajada.
            Sacamos del horno y dejamos enfriar
sobre una rejilla.
            Podemos tomarla fría, o templada
acompañada de una ensalada.

Otras
variaciones:

     ·       
Puedes sustituir la base de crema de queso por una plancha de masa
quebrada.

     ·       
Cambiar las acelgas por espinacas.

     ·       
Sustituir el queso de cabra por un queso manchego para darle más
fuerza, o por un brie si quieres suavizar el sabor.

     ·       
Sustituir la leche de vaca por una leche vegetal. Sustituir
la nata vegetal por otra que no lo sea e incluso por leche evaporada.
            

            

MAZAMORRA DE ALMENDRA {Con ahumados y mermelada de pera}

             La mazamorra de almendra es una sopa fría, típica de
Córdoba, muy parecida al salmorejo, pero que no incorpora nada de tomate, su
base es la almendra.

             No la conocí hasta que MJ (Las recetas de MJ) nos la enseñó. Desde entonces la he preparado en infinidad
de ocasiones, ya ni tan siquiera es necesario que pese los ingredientes, la he
hecho mía

             Lo que si he hecho ha sido cambiar un par de
detalles de la receta, no le pongo la clara de huevo, simplemente porque
procuro evitar preparar platos con huevo crudo (es una manía), y a pesar de las
recomendaciones empleo para hacerla sólo un buen aceite de oliva virgen extra,
nada de girasol. Me encanta hacerla con SUPREMO,
uno de los aceites que conocí hace un par de años
#TweetsAOVE
, y que desde entonces no falta en casa.
Si tienes oportunidad pruébalo, es realmente exquisito, y hazte de un tarrito
de caviar, preciosas perlas de AOVE que además de aderezar los platos les
otorga una presentación de puro lujo.

            La
mazamorra la he presentado de dos formas, una la tradicional, en plan sopa fría
y la otra, sin añadirle agua ni aceite, tan sólo la pasta de almendra, ajo,
pan, sal y aceite untada sobre panecillos y cubierta de los ahumados y el
caviar SUPREMO.

            Hazla como
quieras , pero no dudes en probarla, Vienen días de mucho calor, y esta sopa nos va a sentar estupendamente.

Mazamorra de almendra:
Ingredientes:
·       
250 grs de almendras crudas (variedad marcona)
·       
1 diente de ajo (opcional)
·       
150 ml de aceite
de oliva virgen extra SUPREMO
·       
Clara de un huevo M (no la he puesto)
·       
1 litro de agua mineral
·       
50 ml de nata para cocinar
·       
Un chorrito de vinagre blanco (3 cucharadas soperas)
·       
Pan (al gusto, según espesor)( he puesto 150 grs.)
·       
Sal (al gusto)

Para la mermelada de pera:
Ingredientes

450 grs de pera conferencia en cubos
100 ml de agua
Zumo de 1/2 limón
100 grs de azúcar


Para acompañar:
Bacalao y salón ahumado
Aguacate

Elaboración de la mermelada de pera:

Pelamos las peras, eliminamos las semillas y las troceamos en cubos pequeños,
regamos con el zumo de limón
En un cazo ponemos las peras troceadas y las cubrimos
con el azúcar.
Dejamos reposar durante 30 minutos..
Pasado el tiempo de reposo la pera habrá soltado sus
jugos y podemos cocinarla, a fuego bajo, moviendo con frecuencia hasta que la
pera esté tierna.
Elaboración de la mazamorra de almendra:
Pelamos y eliminamos el germen del ajo.
Escaldamos el ajo durante 30 segundos en agua
hirviendo. Sacamos y refrescamos.
En una jarra ponemos las almendras  junto con el ajo, el pan remojado en la nata y
una parte de agua.  Batimos bien.
 Añadimos el
aceite de oliva virgen extra en un hilo, mientras seguimos batiendo .
Agregamos el resto del agua y ajustamos de sal y
vinagre según sea nuestro gusto.
Si nos gusta más espeso añadimos más pan y una poquito
de almendra, si por el contrario lo queremos menos espeso añadimos agua.
Servimos poniendo una cucharada de mermelada de pera
en el fondo, cubrimos con la mazamorra de almendra y adornamos con salmón y
bacalao ahumado, unos taquitos de aguacate y unas perlas de caviar SUPREMO.


También podemos preparar unas tostas de mazamorra con
caviar de AOVE Supremo.:
Machando las almendras junto con el ajo y la miga de
pan remojada en un poco de leche, un poquito de sal y de vinagre, hacemos una
pasta que untaremos en los panecillos tostados, cubrimos con los ahumados,
aguacate y repartimos unas perlas de AOVE SUPREMO.
¡Delicioso!

POLLO EN ESCABECHE {Con un toque de jengibre}

   Llevo
un par de horas leyendo sobre los orígenes del escabeche, que si fue primero
guiso o método de conservación, que si proviene de aquí o de allá, que si
deriva de… Y he aprendido un montón saltando de un enlace a otro. 
aquí tienes
un compendio de lo que puedes encontrar por la red, pincha si sientes
curiosidad, está entretenido y así luego fardas de todo lo que sabes sobre el
escabeche.

           
A mi particularmente un buen escabeche me pierde tanto o más que una masa dulce
o salada frita, como las habas con huevos fritos, como un bocata de anchoas,
como las empanadillas de atún, o las croquetas de pollo o una ensalada de
tomate…. Tantas cosas me pierden que así estoy… perdida.

               Bueno que me
gusta el escabeche, mi madre los bordaba, tenía varios en su repertorio, y eran
distintos los que hacía según fuese para carne o para pescado, (sublime el de
bonito con pimienta verde, o el escabeche frío para las sardinas, los
dos los están en el blog. Curiosamente a los escabeches para aves
(perdices, codornices, pollos) les añadía jengibre en polvo.
           
Como es de rigor en cuanto comienzan los calores, empiezo a preparar los
escabeches, es inevitable ir al mercado y traerte un par de kilos de sardinas,
o un buen pollo o conejo, que preparados de este modo me hacen la vida más
fácil. Llegar del trabajo a las tres y pico de la tarde en Andalucía y con una
ola de calor y encontrarte un escabeche esperándote es sin lugar a dudas tocar
el cielo.
           
Me resulta cuanto menos extraño que aún no hubiese publicado el pollo en
escabeche en el blog, van más de 600 recetas y me había dejado en el tintero
una de las que más preparo en casa por esta época, y repasando veo que faltan
muchas de las de ordinario, de las que se comen todos los días ¡blogueros!

           
Prepara el
pollo
en escabeche con un toque de jengibre
, seguro que cuando lo
pruebes, repites.
           
      

     

Ingredientes:
·        1 pollo de unos 2 kgrs.
·        350 grs. de cebolla
·        2 dientes de ajo (unos 20 grs.)
·        150 grs. de zanahorias
·        1 hoja de laurel
·        2 clavos
·        1 cucharadita de pimienta negra en
grano
·        ½ cucharadita de jengibre en polvo
·        1 cucharadita de pimentón dulce de
La Vera
·        1 cucharadita de azafrán
·        Unas ramitas de tomillo (o una
cucharadita de tomillo seco)
·        La piel seca de 1 naranja
·        Unas ramitas de perejil
·        250 ml. de AOVE
·        125 ml. de vino blanco
·        125 ml. de vinagre
·        125 ml. de agua
·        Sal




Elaboración:
           
Limpiamos  de restos de plumas y vísceras el pollo y lo troceamos,
partiendo la pechuga en 4 trozos y separando las alas y muslos de contramuslos.
           
Salamos la carne
           
Pelamos y picamos la cebolla en juliana.
           
Pelamos y loncheamos los ajos
           
Pelamos y loncheamos las zanahorias
           
En un perol calentamos el aceite de oliva y doramos los trozos de pollo por los
dos lados, si es necesario  lo hacemos en dos veces.
           
Cuando toda la carne esté dorada, agregamos la cebolla, los ajos y la
zanahoria, y rehogamos durante un par de minutos. Añadimos la hoja de laurel,
las pimientas, perejil, el tomillo, el jengibre, el pimentón dulce y la piel de
la naranja. Movemos para mezclar todos los ingredientes y regamos con el vino y
el vinagre.
           
Dejamos cocer con la cazuela o perol destapado durante 5 minutos, agregamos el
agua y bajamos el fuego al mínimo, tapamos la cazuela y dejamos cocinar durante
unos 15 o 20 minutos, damos la vuelta a las tajadas de carne y dejamos cocinar
hasta que el pollo esté tierno. La cantidad de líquido que indica la receta es
suficiente, pero si te hace falta más pon a partes iguales vino, vinagre y
agua, añadiendo primero el vino, después el vinagre y por último el agua.
           
Como todos los escabeches, están mejor cuando han reposado un día, y si
aguantas dos te vas a chupar los dedos de lo lindo. Así que deja enfriar el
pollo a temperatura ambiente y después consérvalo en la nevera.
Puedes
comerlo frío o caliente eso ya a tu gusto.

CREMA DE CHOCOLATE BLANCO Y YOGURT

¡Buenos días!, menuda sorpresa verme por aquí
un sábado. Hoy he madrugado, ha sido una noche de menos calor que las dos
noches anteriores, pero demasiado para las temperaturas a las que estamos
acostumbrados, tanto calor de golpe agota, ¿verdad?, al menos a mi me deja sin
ganas de nada….. bueno de comer si que tengo ganas, el  hambre no me la
quita a mi ni el frío ni el calor.
 Pero me inclino por preparaciones sencillas, como
por ejemplo esta crema de chocolate blanco y yogurt, es facilísima y rápida de hacer, 
muy rica y además se toma bien fresquita. Como el chocolate blando es muy dulce
no le he añadido más azúcar al postre, aunque claro está si a ti te gustan los
postres más dulces siempre puedes añadirle azúcar, miel o algún edulcorante que
sea de tu agrado.

Si ya lo sé, este sería el postre pero ¿qué es
de la comida?, Para la comida tengo una idea fantástica: mañana, 17 de Mayo es
el Día de Internet, (este Internet que ha hecho que tu y yo nos conozcamos y
que compartamos tantas cosas, ;)), Y 
CupoNation para
celebrarlo ha preparado un montón de ofertas con interesantes descuentos en Just Eat, así
no cocinas,  elige
entre la gran cantidad de opciones que ofrece  que tipo de comida te
apetece y ¡que te la lleven a casa!
Pasa un maravilloso fin de semana y ¡descansa!

Ingredientes:
·       
180 grs. de
chocolate blanco
·       
250 grs.. de
leche de vaca
·       
250 grs. de
yogurt griego
·       
3 hojas de
gelatina
·       
azúcar u otro
endulzante
Para acompañar:
·       
6 fresas
·       
50 grs. de
chocolate blanco

Elaboración::
Hidratamos la gelatina colocándola en un
bol con agua fría.
En un cazo calentamos la leche junto con
el chocolate troceado. Movemos sin parar hasta que se deshaga.
También podemos derretirlo en el
microondas. En un recipiente apto para el microondas troceamos el chocolate,
cubrimos con la leche y calentamos a potencia media durante 1 minuto. Abrimos
el micro y movemos, volvemos a programar otro minuto y comprobamos de nuevo,
así hasta que esté totalmente derretido.
Cuando lo tengamos listo agregamos la
gelatina escurrida, movemos para que se integre y pasamos la mezcla por un colador (para evitar posibles grumos de la gelatina) y lo mezclamos todo con  el yogurt, . Este es el momento de probar para ajustar el dulzor, si te gusta
más dulce añade miel, sirope de ágave, azúcar o edulcorante, a tu gusto.
Repartimos la crema en los vasitos donde
vamos a servirlos.
Dejamos enfriar a temperatura ambiente y
después los tapamos con papel de aluminio o film y guardamos en la nevera hasta
que se endurezca, un mínimo de 2 horas y mucho mejor de un día a otro.
A este postre el van muy bien unas fresas
bañadas en chocolate blanco.
Para hacerlas: Lava y seca las fresas,
córtales el pedúnculo y báñalas 
en chocolate blanco (que puedes derretir al
baño María o al micro, ya sabes que el chocolate blanco se quema muy pronto,
con lo cual lo hacemos a baja potencia y a intervalos pequeños de tiempo, unos
20 segundos).
Reserva las fresas en un cuenco en la
nevera y colócalas sobre nuestra crema justo antes de servirla.







Otras opciones : 


  • Puedes variar la crema cambiando el chocolate blanco por chocolate negro, e incluso por algarroba.
  • También puedes cambiar la leche y el yogurt por opciones vegetales (soja, avena)
Receta modidificada del flan de chocolate y yogurt de Hola Cocina

SOPA FRÍA DE CANÓNIGOS

        Estupenda sopa fría de canónigos  para tomar con estos calores.  Me gusta tomarla en raciones pequeñas, acompañada de
unos daditos de queso de cabra y unos piñones, a modo de tropezón, o con unos
daditos de pan tostado con  pesto.
Seguro que se te ocurren otras formas de
tomarla ¡pues ya estas tardando en contármelo!

Ingredientes:
·       
200 grs. de canónigos
·       
1 cebolla dulce
·       
80 grs. de queso
fresco (del que utilizamos para untar)
·       
sal
·       
pimienta negra recién
molida
·       
3 cucharadas
soperas de aceite de oliva virgen extra
·       
300 ml. de agua o
caldo de verduras
Para acompañar unos piñones y unos
daditos de queso de cabra


Elaboración:
Lavamos y escurrimos los canónigos.
Pelamos y picamos la cebolla.
En una cazuela calentamos el aceite de
oliva y doramos la cebolla, añadimos los canónigos y los rehogamos durante 1
minutos, cubrimos con el agua y dejamos cocer durante 5 minutos.
Apartamos del fuego y agregamos el queso
fresco.
Trituramos y salpimentamos a nuestro
gusto.
Si la queremos más espesa, reducimos la
cantidad de agua, por el contrario si la queremos más líquida añadimos más agua
o caldo de verduras.
Dejamos enfriar a temperatura ambiente y
reservamos en la nevera.
Servimos bien fría  acompañada de unos piñones y unos daditos de
queso de cabra.


TARTAR DE BERENJENA CON AJO ASADO

            ¡Tenemos
calor! Y con él lo que apetecen son platos frescos, sencillos y ricos, como por
ejemplo este Tartar
de berenjena y ajo asado
. Acompáñalo de un pan de semillas tostado
para aportarle un toque crujiente y de una cerveza bien fresquita. Por supuesto
rodéate de buena gente y de esa forma verás como el calor pasa desapercibido.
¡Que tengas un buen día!
Ingredientes:
·       
1
berenjena
·       
10
tomates sherry kumato
·       
1
cebolla tierna
·       
2
dientes de ajo
asado
·       
1
cucharada sopera de perejil picado
·       
1
cucharada sopera de alcaparras
·       
1
cucharadita de orégano
·       
2
cucharadas soperas del aceite de la conserva de los ajos asados
·       
1
cucharadita de sal
·       
el zumo
de ½ limón
Elaboración:
            Cortamos
la berenjena en rodajas de 1 cm. aproximadamente. No las he dejado con sal para
evitar el amargor, y lo cierto es que no amargaban nada.
            Pintar
las berenjenas con un pincel y aceite de oliva virgen extra y asarlas en una
plancha o una asadora carmela durante 1 minuto por cada lado, o hasta que
notemos que están asadas.
            Pelamos
y picamos la cebolleta.
Lavamos y picamos los
tomatitos.
            Picamos
los ajos asados.
            Troceamos
las berenjenas asadas en cuadrados del mismo tamaño que los tomates.

            En
un cuenco mezclamos las berenjenas, cebolleta, ajos, tomates, las alcaparras y
aliñamos con el ajo asado picado, el orégano, el aceite de la conserva de los
ajos, el perejil y el zumo de limón.
Mezclamos bien y reservamos en la nevera al
menos un par de horas antes de consumirlo.

Tomarlo sobre unas rebanadas de
pan de semillas tostados



AJOS ASADOS {Conserva } {Panificadora}

             No sé cómo he podido vivir hasta ahora
sin un bote de ajos asados. Los había visto en algunas recetas, pero la verdad,
encender el horno para asar unas cabezas de ajos me daba una pereza increíble,
además de que no quiero encender el horno sólo para eso. He metido alguna
cabeza de ajos aprovechando el calor del horno después de preparar un pan o un
asado, y el resultado no me ha gustado, hasta que…. Mira por donde que los he
asado en la panificadora (si!, esa maquinita a la que tengo prácticamente en
régimen de esclavitud, ni te imaginas todo lo que trabaja la pobre, entre los
panes, mermeladas, tartas de queso y pasteles de carne no pasa un par de días
sin trabajar), además el gasto al asar en ella los ajos es menor que
encendiendo el horno, sobre todo cuando vamos a preparar sólo 4 o 5 cabezas de
ajos.
           
¿Y para qué quieres unos ajos asados en aceite?, uyyyyy, si yo te contará!….
vamos que te cuento: una vez que los tienes, no te faltan oportunidades para
utilizarlos. Su sabor es muy suave así como su aroma, su textura pura
mantequilla.  A los patés vegetales les va genial, a los adobos, ensaladas y
pastas como aliño, arroces y verduras añadidos en el último momento en un
majado con unas aromáticas (ya te he dicho que se lo pongo a todo), ya iré
poniendo recetas, sin ir más lejos la próxima receta que publique lo lleva.


Ingredientes
·        4
o 5 cabezas de ajos
·        Aceite
de oliva virgen extra


Elaboración:
Colocamos
las cabezas de ajos enteras en la cubeta de la panificadora, sin amontonarlas,
una al lado de la otra.
Activamos
el programa de horneado, que tiene duración de 1 hora.
Dependiendo
de la calidad de los ajos y de su tamaño van a tardar más o menos en cocinarse,
los míos han estado durante 50 minutos. Estarán listos cuando al presionarlos
con el dedo sientas que el ajo cede, que está blandito.
Sácalos
de la cubeta y déjalos enfriar antes de pelarlos y meterlos en un botecito
cubierto de un buen aceite de oliva virgen extra.
Los
tengo guardados en la nevera y se conservan durante meses, claro que suelo
gastarlos a lo largo del mes, el truco está en no asar demasiados a la vez.
El
aceite que los cubre toma el sabor y aroma de los ajos y está riquísimo para
utilizarlo como aliño.

            

            

CREMA CATALANA

          

          Cuenta la leyenda
que en un convento catalán hace mucho, mucho tiempo unas monjas prepararon para
la visita del obispo de su diócesis una opípara comida, cuyo broche final lo
pondría un estupendo flan. Hecho el flan y a pesar de haberlo preparado con
tiempo este no cuajaba, el obispo terminaba plato tras plato (ante el
nerviosismo de las monjitas) dando fin a la magnífica comida  y el flan seguía sin cuajar (imagino la
preocupación de las monjitas, corre que te corre tocando disimulonas el
recipiente que contenía aquel flan).

             El obispo terminó la comida y preguntó si habían
tenido a bien preparar algún dulce. Las monjas se miraron preocupadas y una de
ellas  muy resuelta, sirvió el flan en un
plato, lo roció con abundante azúcar y la quemó para conseguir un caramelo, sin
esperar ni un minuto lo sirvió al obispo que al ver lo que le ponían por
delante y que olía tan maravillosamente bien,  clavó la cuchara en la crema y se la llevó a
la boca ( ¡con lo que guarda el calor el caramelo!), el obispo se achicharró la
boca (¡pobre hombre!) y exclamo ¡Crema! (quema en catalán), ¡(pues claro alma
de cántaro si acabamos de prenderle fuego!  y claro sin quererlo le dio nombre al plato Crema quemada, nuestra Crema catalana


            Bueno poco más o
menos eso es lo que cuenta la leyenda, ya sé que lo he novelado un poquito, uyyyyy
y porque no he descrito el convento, las monjas, al obispo, a las gallinas que
dieron los huevos, a la vaca que dio la leche, al limonero lunero que crecía a
sus anchas en el patio trasero del convento y que se encargaba de cuidar con
esmero Sor…….

 También hay quien
dice que fueron los ingleses los que la inventaron, y que luego la copiaron los
franceses que la bautizaron con el nombre de
Crème brûlée . Que quieres que te
diga que me quedo con la historia de las monjas catalanas.


            Es bastante fácil
de preparar y tan sólo hay que cuidar quemar el azúcar justo antes de servirla,
para que quedé el caramelo crujiente, si la quemamos con antelación y luego la
guardamos en la nevera, se va a reblandecer, aunque de sabor estará estupenda
no nos va a dar el contraste de frío de la crema, el calor del caramelo además
de la textura crujiente de este.

            Por eso en la
foto sólo ves una quemada, que me tuve que comer yo al soltar la cámara (¡como
sufro!), el resto se quemó justo antes de salir a la mesa.



Ingredientes:
(Para 4 raciones pequeñas)
  • ·       
    500 ml. de
    leche de vaca
  • ·       
    3 yemas de huevo
    tamaño Xl, de gallina
  • ·       
    13 grs. de Maizena
    (o almidón de repostería)
  • ·       
    La piel de ½
    limón
  • ·       
    ½ palito de
    canela
  • ·       
    80 grs. de
    azúcar
  • ·       
    Más el
    azúcar que la cubre y que quemaremos




Elaboración:
            Lavamos y
cepillamos el limón, lo pelamos procurando coger sólo la parte amarilla de la
piel.
            De la cantidad de
leche reservamos unos 50 ml. en un vaso.
            En un cazo
ponemos a calentar la leche con la piel del limón, cuando rompa a hervir la
retiramos del fuego, la colamos y dejamos que se temple.
            Cascamos los
huevos y separamos las claras de las yemas.
            En la leche que
habíamos reservado desleímos la Maizena.

            Colocamos las
yemas en un cazo, le añadimos el azúcar y batimos, añadimos la leche con la
maizena y vertemos sin dejar de batir la leche. 
          Colocamos nuevamente en el fuego, al mínimo y sin para de
mover, dejamos que se cocine, sin que hierva hasta que espese. (para estas
cantidades ha tardado 8 minutos). Para comprobar el punto, movemos con una
cuchara de palo, al sacarla se tiene que quedar cubierta con la crema, al
pasar el dedo por ella queda la marca, la crema no se une.
Servimos la crema en cazuelitas y dejamos enfriar a temperatura
ambiente.- Después la cubrimos con papel de albal, o plástico de cocina y la guardamos en la nevera.

            Justo antes de
servirla, esparcimos azúcar sobre la crema, una capa homogénea y quemamos con
un quemador o un soplete de cocina.
            Avisa que quema,
no les pase como al obispo 😉